Acompañar el inicio en el Nido del Fénix desde la familia
Comenzar en un espacio infantil es un momento delicado, tanto para los niños como para sus familias; sin embargo, hay recursos disponibles que pueden hacer este proceso más sencillo.
El comienzo en un espacio infantil, es un momento de gran sensibilidad tanto para los bebés como para los niños y las niñas, así como para las familias.
Nuestro proyecto ofrece innumerables oportunidades de aprendizaje y conexión tanto para niños como para adultos. Sin embargo, también es un momento de gran preocupación: ¿estará bien? ¿se sentirá cómodo? ¿podrá confiar en sus acompañantes? ¿me extrañará demasiado? ¿sabrá interactuar con los demás? ¿recibirá el respeto que merece? ¿se adaptará a las nuevas normas y rutinas?
Somos sus madres y sus padres, lo raro sería que no nos preocupasemos. Es por esto que queremos compartir información y algunas reflexiones, ideas y recursos que pueden apoyar y favorecer este proceso.
¿Cuánto dura el periodo de adaptación en El Nido del Fénix?
Para los más pequeños (1-2 años) el periodo es de cuatro semanas. A partir de 3 años el periodo es de dos semanas.
Es importante anticipar lo que sucederá, tanto al inicio del primer día, como en los días siguientes, es fundamental. No es necesario hacerlo con semanas de antelación, ya que a esta edad puede generar más confusión que claridad. Sin embargo, unos días antes, podemos explicarles de manera sencilla qué se encontrarán. Algunas ideas son:
Es importante comunicar sin abrumar, pero siempre con honestidad.
Hacer el recorrido hasta el centro, mostrarles fotos de las instalaciones, compartir por qué nos gusta El Nido del Fénix, informarles sobre dónde estaremos mientras ellos estén en El Nido, decirles qué llevarán consigo, hablarles de sus acompañantes…
Es importante no mentir, no engañar, no despistar. Aunque no te guste lo que va a suceder o no estés de acuerdo, si te lo han anticipado te puedes preparar, pero si las cosas van llegando sin anticipación o cuando directamente, las personas de tu confianza no han sido honestas, entonces solo pierdes la confianza y el sentimiento de inseguridad va haciéndose mayor.
Despídete al irte, dile cuándo vas a volver (después del cuento, después de comer, después de la siesta). Despedirnos al irnos y saludar al volver. Irnos sin avisar solo genera inseguridad y angustia, no saludar al volver cuando te están esperando puede provocar sentimientos de rechazo e inseguridad.
Para que se sientan seguros y puedan prepararse, es fundamental que les presentemos la verdad de manera cuidadosa.
Romina Pérez Toldi
Tenemos que “Dar” a nuestro Hijo/a. Cuando tu hijo o hija no quiere quedarse y es momento de irse, realiza el gesto de «dar» a tu pequeño en brazos del acompañante. No esperes ni solicites que te lo «arrebaten» de los brazos. Tu hijo/a debe sentir que la decisión es tuya y que confías en la persona que va a acompañarle. Evita que parezca que es la acompañante quien se «lleva» a tu hijo/a.
Iniciar un proceso gradual es fundamental. Comenzáis acompañandoles y marchándoos juntos, para en unos días iniciar una primera despedida, donde le dejáis un ratito, y se incrementa ese tiempo de manera paulatina. También para nosotros es importante realizar un proceso personalizado para cada niño y cada familia, dentro de un marco de referencia temporal que no se extienda tanto, que el niño integre que viene al Nido con mamá o papá, el objetivo que es que se quede sin vosotros, esto tiene que estar claro y no darle lugar a confusión. Este proceso requiere de una comunicación fluida entre la familia y equipo pedagógico, y viceversa. Nosotros a partir de nuestro conocimiento y experiencia, apoyamos este proceso, observando y comunicando los diferentes cambios en el niño y en el proceso en general.
Para comer y dormir, es fundamental establecer conf ianza tanto con los adultos como con el entorno. Por eso durante el primer mes, la recogida no se hace más tarde de las 13h. Estos son procesos que es crucial no forzar.
Procuraremos no hacer cambios los lunes. Los lunes, después del f in de semana, acostumbran a ser más difíciles, así que facilitamos los lunes si dejamos los cambios de horarios o rutinas para los martes. Los adultos tenemos tendencia a “empezar los lunes”, pero los infantes en estas edades no pueden prepararse mentalemente de la misma manera.
No realicéis cambios drásticos ni más de uno a la vez al comenzar en El Nido del Fénix, como retirar el pañal, el chupete, o cambiar de cama. Es recomendable hacer las transiciones de manera gradual, asegurándote de que cada cambio esté bien integrado antes de iniciar uno nuevo. Así, podrás establecer una rutina cotidiana que sea armoniosa y positiva.
Llevar un objeto de transiciónfacilita precisamente ese vínculo con el hogar y con lo conocido mientras se está en El Nido, además es un objeto que puede ayudar a bebés, niños y niñas a consolarse y contenerse en momentos complicados o de tristeza. No importa que no haya ningún objeto «preferido», buscad uno que le guste y que sea el que llevará. Es importante que sean objetos como peluches, pequeños cojines, objetos de tela o blanditos, pañuelos… (no son objetos de juego propiamente, aunque puedan jugar con ellos).
Ponernos en segundo plano. El tiempo que estemos acompañando al inicio o durante el resto del curso, procuremos estar disponibles, pero en segundo plano. Esto quiere decir que nos coloquemos en un lugar discreto, que no sea un lugar de paso ni de juego, ni nos pongamos a jugar con nuestro hijo o con otros infantes, debemos estar presentes y disponibles, pero si ocupamos un espacio protagonista no vamos a permitir que encuentre su propio lugar y se vincule con los acompañantes. Para facilitar el traspaso del infante del hogar al Nido, debemos estar presentes y disponibles, pero si seguimos ocupando un espacio protagonista no vamos a permitir que encuentren su propio lugar y se vinculen con las acompañantes.
Apoya el vínculo con las acompañantes permitiendo que las acompañantes hagan su labor. Si tu hijo tiene sed puedes ir a pedírselo a la acompañante o si quiere un material, lo mismo. Si por ejemplo hay una situación difícil, permite que sea la acompañante quien intervenga y medie, tú serás su apoyo emocional, pero la acompañante es quien tiene que poder tomar este tipo de decisiones. También será importante cómo te comuniques con la acompañante y con el equipo, si muestras confianza será lo que le transmitas a tu hijo/a. El vínculo no se puede forzar, pero se puede facilitar.
Entender que no son “un par de semanas”. Empezar a ir a un espacio de juego y aprendizaje implica adaptarse a las nuevas rutinas y normas, construir nuevos vínculos y sentir El Nido del Fénix como un lugar seguro. Eso no es algo que se consiga en «un par de semanas». Hay infantes que aparentemente estarán bien en unos días y otros que tardarán semanas, pero cada uno de ellos y ellas está haciendo su propio proceso y no siempre es fácilmente visible. Acoge sus emociones y sentimientos, ponles nombre y dales un lugar. Separarte de tu familia, construir nuevas relaciones… puede ser la oportunidad de muchas cosas, pero también implica un proceso de separación.
Puede ser que entre contento/a por las mañanas y salga llorando, simplemente porque está cansado/a o te ha echado mucho de menos, puede ser que esté más demandante, que esté más irritable o que ponga trabas en momentos cotidianos y de rutina que antes eran fáciles. Pon nombre a lo que sucede, no lo escondas ni lo evites, no es nada contra ti aunque lo parezca, necesita tu afecto incondicional y necesita saber que puede contar contigo también en los momentos más difíciles. Mantén una comunicación fluida con nosotros y háblanos de tus miedos y preocupaciones cuando aparezcan. Te escucharemos y te podremos ayudar.
¿Cómo sabemos que ya se está adaptando?
Se despide con más facilidad por la mañana (aunque necesite un ritual o tenga algún día más complicado, pero podemos decir que en general, se despide con facilidad). Juega cada vez más, solo/a o acompañado/a. Ocupa tiempo en sus proyectos dentro de la escuela, se interesa por los materiales y tiene nuevas ideas. Acepta a los compañeros/as (no hablamos de ser amigos ni jugar juntos). Se siente vinculado con los acompañantes, acepta sus cuidados y su consuelo
Estos son algunos indicadores observables que podéis ver por vosotros mismos o que os comunicaremos, pero son eso, indicadores que hay que poner en contexto. Nadie mejor que vosotros/as conoce a vuestros hijos e hijas, estemos atentas y seamos flexibles.
Para nosotros es importante compartir un proyecto entre las familias y El Nido del Fénix, basado en la comunicación y el respeto, que favorezca que la estancia de los niños y niñas aquí sea una experiencia de vida.
Este artículo está confeccionado a partir de un documento de Romina Perez Toldi sobre los procesos de adaptación
¿Crees que El Nido del Fénix puede ser el lugar ideal para tus hijos? Si tienes cualquier duda o consulta, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.